DECLARACIÓN DE LOS CÍRCULOS BINACIONES DE MUJERES DE PERÚ Y BOLIVIA

Nosotras, una gran diversidad de mujeres activistas y defensoras de derechos, mujeres trans, afrodescendientes, indigeno-migrantes, lideresas religiosas y culturales progresistas, nos hemos encontrado en los Círculos de Mujeres de Perú y Bolivia, en el marco del proyecto “Sororidad Feminista Frente a la Violencia Machista: Red Solidaria Binacional de Mujeres en tiempos de Crisis Sanitaria” dentro de la Iniciativa Spotligth, agrupándonos y poniendo en pie una importante red de compartimiento de saberes y apoyo mutuo. Entendemos que unidas avanzamos más fortalecidas y tras un proceso reflexivo común, manifestamos:

  • En Bolivia una mujer es víctima de feminicidio cada dos días. La pandemia ha recrudecido la violencia en todas sus formas, haciendo aún más inaccesible la justicia, sobre todo para las mujeres menos favorecidas por este sistema. Las políticas públicas para combatir la violencia y prevenir estos hechos, son absolutamente insuficientes. La Ley No 348 “Ley Para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia” –misma que se encuentra el proceso de modificación– no solamente tiene flaquezas, sino que tampoco cuenta con una adecuada cantidad ni ejecución presupuestaria, menos personal necesario y cualificado para su implementación eficiente. Por todo ello, exigimos que se contemplen mecanismos efectivos y presupuesto adecuado para su real cumplimiento, así como medidas para un más ágil y menos burocrático acceso a la justicia por parte de las mujeres víctimas de violencia. Asimismo, unimos también nuestras voces por el reconocimiento y sanción urgente del crimen de odio patriarcal que constituyen los trans-feminicidios y por mayores políticas públicas dirigidas a proteger y mejorar la calidad de vida de la población trans, siendo un sector altamente vulnerable en la sociedad.
  • En Perú, la Ley para prevenir y erradicar la violencia de género no contempla disposiciones necesarias para la atención de la mujer rural ni para las mujeres de la diversidad sexual, siendo las mujeres trans y trans femeninas las más afectadas. La negación a la identidad de género de las mujeres trans y trans femeninas no solo niega derechos fundamentales de la persona humana, también es el inicio de una vida llena de violencias. Desde el bullying transfóbico diario en los colegios que no se atiende con la debida seriedad y facilita la deserción escolar de ellas o incluso conlleva al suicidio, pasando por la negativa y el temor a acudir a los establecimientos de salud para evitar situaciones de discriminación, así como la dificultad de conseguir un trabajo que respete la identidad de género. Aunque la discriminación está prohibida por la Constitución Política del Perú esta es una realidad cotidiana para las mujeres trans. Si bien es cierto, la Política Nacional de Igualdad de Género y la Ley 30364 las considera dentro de la diversidad de mujeres, la ausencia de una Ley de Identidad de Género facilita la discriminación y violencia. Esto se evidencia en la exclusión sistemática de los servicios de atención estatales de la población trans, en específico de las trans femeninas, y responde a la vulneración de su derecho a la identidad por parte de funcionarios y operadores del Estado.

Las mujeres que conformamos estos círculos en Bolivia y Perú, sabemos que mientras planteamos nuestras demandas, las más importantes acciones para que se efectivicen están en nuestra capacidad de organizarnos y exigir su cumplimiento, así como brindarnos solidaridad, apoyo y unirnos desde la interseccionalidad contra la violencia patriarcal. Vemos muy importante formar redes de apoyo para tomar acciones colectivas en todos los ámbitos; abogadas, psicólogas, periodistas aliadas en medios de comunicación, trabajadoras sociales, activistas y defensoras del día a día. Nos parece fundamental tomar medidas juntas contra la ineficiencia del sistema de justicia, por políticas públicas efectivas para prevenir los feminicidios y todas las formas de discriminación contra las mujeres y diversidades y disidencias sexuales y genéricas, así como denunciar públicamente a funcionarios cómplices de la impunidad.

¡Hoy estamos más unidas, vigilantes, preparadas y somos más fuertes!

Por todo esto, desde las organizaciones y las activistas que impulsamos los círculos de la Red Solidaria Binacional de Mujeres de Perú y Bolivia, hemos generando sororidad feminista frente a la violencia machista más allá de nuestras fronteras, con una mirada interseccional y desde la diversidad que nos caracteriza, haciendo unidad para exigir a los Estados el cumplimiento y la elaboración de nuevas y mejores políticas públicas dirigidas a prevenir y atender la violencia contra las mujeres en toda su diversidad.

 

18 de julio de 2020.