Gran apoyo al aborto y píldora del día siguiente

Estudio y encuesta de Católicas por el Derecho a Decidir-Perú revela que una parte importante de la población peruana rige su vida por lo que dice la Iglesia católica, aunque ansían un Estado laico.

Una sociedad regida por preceptos religiosos, que juzga a la mujer por su propia condición y que no la valora como tal, pero que demanda la instalación de un Estado laico es uno de los matices de nuestra población, según evidenció el estudio “Religión, sexualidad y política: explorando saberes y actitudes”, elaborado por el grupo Católicas por el Derecho a Decidir-Perú (CCD Perú). El informe recomienda promover normas y políticas intersectoriales que garanticen y respeten los derechos sexuales y reproductivos sin ningún tipo de discriminación.

Este estudio aplicado en pobladores, trabajadores de salud y justicia de Lima, Callao, Ayacucho y Pucallpa, mayores de 15 años de edad y de diferentes creencias religiosas, señala también que aunque muchos de los entrevistados profesan abiertamente alguna religión, no rechazan el uso de anticonceptivos modernos y que incluso consideran la anticoncepción oral de emergencia como una opción. Incluso consideran la aplicación del aborto terapéutico, más aún si se trata para casos de violación sexual.

Un hecho que los entrevistados consideran contradictorio es que los miembros de la Iglesia Católica traten de imponer y sancionar normas de conducta, cuando para la percepción de la población son precisamente éstos los que tienen prácticas que atentan contra los valores, como los casos de abuso sexual a menores por parte de sacerdotes, discriminación y marginación en el orden clerical hacia las mujeres, negación de los anticonceptivos, incluso como forma de prevenir enfermedades como el VIH/Sida.

SIDA: RETROCEDEN PREJUICIOS

Precisamente sobre esa enfermedad incurable, el estudio “Religión, sexualidad y política” también recogió la opinión existente sobre a quiénes consideran con más posibilidades de contraer la llamada “peste rosa”.

Si bien hasta la década del 90 era común la idea que el grupo más propenso a contraer este mal era la población homosexual, hoy el 50.4% de la población estima que son las personas que habitualmente tienen más de una pareja sexual (promiscuos) los que son más propensos a contagiarse de Sida.

Luego de este grupo, el 22% considera que los y las trabajadores sexuales siguen en el nivel de contagio dejando en un tercer lugar (19%) a los homosexuales. Este índice saca a la luz, sin embargo, que aunque han cambiado los prejuicios sobre los grupos poblacionales y el Sida, aún existe la estigmatización hacia los portadores e infectados con este mal, pues solo el 43% de los varones y el 44% de las mujeres encuestados por el estudio de CDD Perú afirmaron que aceptarían trabajar al lado de una persona con VIH.

PODER Y RELIGIÓN

Claramente, CDD Perú recogió la opinión común de que si bien el Estado peruano se proclama no religioso, con libertad de culto, le da un trato especial a las iglesias, en especial a la católica, pese a que es precisamente la jerarquía de esta institución clerical la que más ha hecho para trabar el desarrollo y conquista de los derechos sexuales y reproductivos de la población.

“Pero aún más preocupante es que las autoridades y funcionarios públicos anteponen sus creencias religiosas a los derechos de las personas, especialmente los que se refieren a la sexualidad y reproducción, con lo que atentan contra la libertad y autonomía de los ciudadanos y contra la laicidad del Estado”, cita el resumen ejecutivo del estudio de CDD Perú.

Al parecer, la Iglesia católica ha tomado este favoritismo de parte del Estado para que sus líderes se sientan con la autoridad de disertar sobre la vida política del país y dar consejos, incluso, sobre cómo esta debería desarrollarse, actitud que para el 67% de los encuestados y 61% de las entrevistadas es incorrecta.

ABORTO Y PÍLDORA

En los últimos meses diversos colectivos femeninos y por los derechos de las mujeres se han movilizado y manifestado para demandar que el Estado peruano cumpla con la publicación del protocolo para el aborto terapéutico, sin embargo hasta la fecha sigue como una eterna promesa de época de campaña electoral.

Este es un tema que la encuesta de CDD Perú no ha dejado de lado y revela que si el aborto fuera una práctica despenalizada (ya que no es ilegal, pero no se puede practicar por la falta de un protocolo), el 42% de las mujeres parte del estudio señalan que estarían de acuerdo con que sea una práctica clínica que se administre en los establecimientos de salud.

De igual forma, al consultar a los entrevistados sobre si estarían de acuerdo con que se vuelva a distribuir el anticonceptivo oral emergencia, el 44% de hombres y el 49% de mujeres se muestra de acuerdo, dejando de lado las discusiones religiosas sobre si es el feto una vida humana.

De manera específica, se reporta que más del 90% de las personas encuestadas considera que la educación sexual es necesaria en los colegios, sin distinción de sexo, grupo de edad o religión.

Sin embargo, reconocen sus propias limitaciones, vergüenza, miedo y resistencias al momento de hablar sobre sexo con sus hijos. Actualmente, hay un dictamen en el Congreso que exime al Estado de esta responsabilidad.

Aunque la imagen de un país patriarcal, machista y misógino suele ser el referente para hablar de nuestra sociedad, el estudio muestra que se ha dado un cambio en la percepción sobre el rol de la mujer en la sociedad y su derecho a ser dueña de sus decisiones, ya que muchas de las respuestas al estudio señalan que es la mujer la persona pertinente en tomar la decisión de aplicarse un aborto. Sobre esto, 53% de los entrevistados coincidieron en señalar que las mujeres tienen la última palabra en esta decisión.

Asimismo, se refleja que las personas conocen a mujeres que han abortado, saben dónde hacerlo y hasta cómo hacerlo, por lo que el aborto clandestino no es una práctica lejana.

JUSTICIA ARCAICA

Aunque el estudio mostró que la mayoría de los encuestados reconoce el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y su salud, así como que la Iglesia católica se inmiscuye demasiado en la vida privada de las personas y quiere dictar las normas de cómo debe ser, un grupo de los operadores de justicia entrevistados considera que una mujer debe ir a la cárcel por abortar, especialmente aquellas “reincidentes”. Incluso, refieren que por lo menos se les debe otorgar algún tipo de sanción moral y/o social a estas mujeres.

Esto evidencia que en el caso de la sexualidad de las mujeres, un grueso de los operadores de justicia consultados para este estudio tiene una postura muy próxima a la de la Iglesia católica y muy distante el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos.

Esto estaría llevando a que las políticas referidas a salud y justicia no son aplicadas teniendo como base los derechos de las personas, sino muchas veces los operadores de salud y justicia anteponen sus estigmas y prejuicios personales.

Fuente: La Primera, 14 de julio de 2013.

http://www.laprimeraperu.pe/online/especial/gran-apoyo-al-aborto-y-pildora-del-dia-siguente_143995.html