FELIZ NAVIDAD EN AMOR, JUSTICIA Y LIBERTAD DE CONCIENCIA

Desde nuestra fe exigimos amor, respeto, justicia a nuestros derechos a decidir en libertad de conciencia.

Durante mucho tiempo en la Iglesia católica se ha reflexionado sobre la gran necesidad que brindar, prodigar y demandar respeto, porque donde no hay respeto difícilmente habrá amor, no se puede concebir respeto sin que  se reconozca la  dignidad y  los derechos humanos.

Católica por el Derecho a Decidir – Perú, considera necesaria la reflexión sobre la situación de las mujeres en nuestra iglesia y sociedad, para ello es imprescindible el diálogo sincero, profundo y abierto que considere las opiniones y agendas de las mujeres sobre cambios profundos en las estructuras de la iglesia sobre el respeto del derecho a decidir de manera libre, informada en materia de sexualidad y reproducción, incluyendo la interrupción del embarazo.

Reconocemos a la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y si en conciencia reconocemos que toda persona tiene derecho a ella sin distinción de sexo, raza, religión, ideología política o condición económica o social, al mismo tiempo la salud es un valor humano central en los textos bíblicos, particularmente en aquellos en los que Jesús cura a muchísimas mujeres sin hacer ninguna distinción.

Como Católicas por el Derecho a Decidir Perú, señalamos que la jerarquía de la iglesia católica no puede continuar siendo un obstáculo para la salud y particularmente para la salud sexual y reproductiva de las mujeres, ni seguir oponiéndose a aquellos acuerdos internacionales que buscan este bien para la mitad de la humanidad y como lo señala nuestras normas, que todas las personas tienen derecho a decidir de manera libre, responsable e informada si quieren tener hijos y, en el caso de que así sea, a determinar el número y el espaciamiento de sus descendientes, lo que incluye la opción de la interrupción del embarazo.

En estas fechas donde recordamos el nacimiento de Jesús, recordemos que fue él el que dio importancia a la vida digna,  y el que puso por encima de las normas religiosas el respeto a todas las mujeres, incluso a las que consideraban “impuras”. Jesús luchó contra la discriminación y defendió el derecho de las mujeres a tomar decisiones, en ese mismo amor instamos a la iglesia católica no olvidar que en las últimas décadas los derechos humanos han enriquecido nuestra comprensión de la vida, del mundo y de la humanidad, invitándonos a mostrar nuestro amor y nuestra fe no sólo con palabras, sino principalmente con obras, a la manera de Jesús y del Concilio Vaticano nos recuerdan afirmando la primacía de la conciencia y el valor de la libertad para la dignidad humana. 

Diciembre del 2014