Mística, rebelde, adelantada, valiente y siempre 'perseguida': Santa Teresa de Jesús

El 28 de marzo se cumplen 500 años del nacimiento de la religiosa que más calificativos, versiones y dudas acumula acerca de algunos aspectos de su vida.

 

Por: Paula Arenas

Feminista, erótica, sexy y tan atractiva como para que pocos hombres no se giraran a mirarla, loca o ciclotímica, paranoica, anoréxica, epiléptica...: los calificativos que ha recibido y recibe Teresa de Cepeda y Ahumada (1515-1582), cumbre del Misticismo junto a su querido (tan querido que ha habido quien ha querido ver algo más) San Juan de la Cruz, son tantos 500 años después como dudas planean sobre algunos de ellos.

Ciclotímica, paranoica, bruja anoréxica..: son sólo algunos de los calificativos que se ha 'llevado' la santa  Imposible responder a todas las preguntas sobre esta mujer que en el siglo XVI no sólo fue ejemplo de valentía, rebeldía e inconformismo en la religión, sino una escritora (patrona de los escritores) que sigue fascinando en el siglo XXI con obras como la impresionante El Libro de la vida (Lumen ha publicado una cuidada edición con motivo del aniversarsio) o Camino de perfección, Conceptos del amor de Dios, Las Moradas... 

No publicó ninguna en vida, fue Fray Luis de León el primero en editar la obra de la santa. Y aún hay más: fue un ejemplo para las finanzas, fundó 17 conventos, y llevó a cabo una potente reforma del Carmelo. Quería pobreza y austeridad, horrorizada ante la relajación que presenciaba y las diferencias de clase y linaje dentro de los conventos: acabó con las 'doñas' (ella misma lo había sido), las nobles que ingresaban.

Quinientos años después de su nacimiento los tributos que se le rinden recuerdan la importancia global de esta figura. La faceta literaria y la reforma carmelita son el centro al que apuntan, entre otras, Las Edades del Hombre, que este año se lo dedican a la Santa; la obra de teatro que muestra su vida y que recorre España Teresa. Miserere gozoso; la exposición sobre su vida en la Biblioteca Nacional Teresa de Jesús; o el Congreso Mundial Teresiano (próximos 21 al 27 ed septiembre). De la A a la Z: de joven coqueta a religiosa descalza Amante.

De jovencita parece que le gustaba el coqueteo y el juego amoroso a Teresa, algo que leía en los libros de la época. No sólo vidas de santos y caballerías nutrían su imaginación. Así, ella y su primo mantuvieron algún tipo de relación que llevó al padre a ingresar a su hija en el Colegio de Gracia con la idea de alejarla de él y los posibles rumores acerca de la pérdida de la honra de la jovencísima Teresa ( que por aquel entonces y así lo escribe se declaraba “enemiguísima de ser monja").

Tras quedarse sin madre a los 13 años su padre se mostró extremadamente celoso de su hija, las apariencias le preocupaban de manera obsesiva. Algo lógico teniendo en cuenta que le había costado dos matrimonios con cristianas viejas lograr la hidalguía de la que carecía por ser hijo de judío. Brujería.

La Inquisición siempre vigiló y persiguió a Teresa, intentando de modo permanente condenarla acusándola de brujería y erasmismo. Hasta un tribunal llegó a pasar la religiosa. Sostienen algunos de los de estudios sobre ella que su terror a la Inquisición fue terrible desde niña, pero hay quien, como el historiador Teófanes Egido, defiende que no tuvo miedo jamás y que se reía de todo, hasta de la Inquisición y el infierno. Caballería.

Desde muy joven fueron los libros de caballería, no sólo los de santos y los romanceros, alimento de la inmensa fantasía e imaginación de Teresa, entre ellos: El libro del Caballero Zifar. Eran en aquellos tiempos estas obras auténticos best seller.
 

Dualidad. Mujer de acción y mujer de reflexión, era Teresa una mujer de una dualidad tan fuerte que ha llevado en no pocas ocasiones a elucubraciones sobre una posible ciclotimia. Lo cierto es que podía estar en actividad incesante y fundar conventos sin parar como quedarse paralizada durante largas temporadas. Llegó incluso a no poder caminar.

Éxtasis. Ha sido su manera de describir cómo entraba en éxtasis lo que ha fascinado a artistas como Bernini, de quien es la escultura El éxtasis de Santa Teresa. Si era epiléptica, padecía alguna enfermedad mental que la llevaban a tal estado son cuestiones que podrían justificar los éxtasis que sufría, pero continúan sin ser certezas. "A pesar de las diferentes teorías sobre si eran crisis epilépticas o si eran fruto de la medicación, Santa Teresa de Jesús creía fervientemente que veía a Dios", afirma Espido Freire, que en Para vos nací (Planeta) se aproxima a Teresa. Familia. Hija de Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila de Ahumada, tenía 10 hermanos  y 2 hermanastros, fruto del matrimonio anterior del padre. En las dos ocasiones se casó con dos cristianas viejas que lograron ocultar su origen judío.

Guapa. Aunque sólo hay un retrato pintado en vida de Teresa y ya era mayor y no sale muy favorecida, era guapa, y ella lo sabía. Por eso cuando se vio pintada en aquel retrato le dijo al pintor, Fray Juan de la Miseria, que la había sacado "fea". Existen algunas anécdotas en las que su belleza es protagonista: al parecer iba a firmar las escrituras para comprar el terreno para un convento cuando oyó al notario decir que por un beso de la monja se daría por pagado. Teresa puso la mejilla, el notario la besó y tras ello Teresa le soltó: "Nunca una escritura me había salido tan barata". Huerto. Era una niña de apenas seis años cuando se hizo una cabaña en el huerto de la casa familiar para vivir como una ermitaña junto a su hermano Rodrigo con quien solía llevar a cabo la mayoría de sus 'hazañas'.

Impedida. Hasta cuatro días pasó inconsciente Santa Teresa en 1535 tras huir de su casa para entrar en el convento carmelita de la Encarnación de Avila. A punto estuvo de perder la vida. Judía. De ascendencia judía por parte paterna la santa ocultó toda su vida la condición conversa de su familia. El psiquiatra Francisco Alonso Fernández  afirma en Historia personal de la monja Teresa de Jesús que el fin era quitarse de encima al menos en eso al Santo Oficio.

Lunares. Los tres lunares que la santa tenía en la mejilla derecha y que en muchas representaciones están plasmados eran en la época algo de lo que presumir y que sin duda contribuían a la belleza de Teresa.  Eran tres lunares pequeños: "uno más abajo de la mitad de la nariz, otro entre la nariz y la boca, y el tercero debajo de la boca", relataba su confesor Francisco de Ribera, que también destaca de su aspecto: "Toda junta parecía muy bien y de muy buen aire en el andar, y era tan amable y apacible, que a todas las personas que la miraban comúnmente aplacía mucho".

Mártir. A los seis años quiso ser mártir y por eso huyó con uno de sus hermanos a "tierra de moros", pero su tío los descubrió y aquel primer paso de rebeldía frustró la fuga.

Negro. Así era su pelo: negro y "crespo" y sus ojos. Y aún más: "De muy buena estatura, y en su mocedad hermosa, y aun después de vieja parecía harto bien: el cuerpo abultado y muy blanco, el rostro redondo y lleno, de buen tamaño y proporción; la tez color blanca y encarnada [...]; el cabello, negro y crespo, y frente ancha, igual y hermosa; las cejas de un color rubio que tiraba algo a negro, grandes y algo gruesas, no muy en arco, sino algo llanas; los ojos negros y redondos y un poco carnosos; no grandes, pero muy bien puestos [...]; la nariz pequeña y no muy levantada tenía la punta redonda y un poco inclinada para abajo; la boca ni grande ni pequeña; el labio de arriba delgado y derecho; y el de abajo grueso y un poco caído, de muy buena gracia y color; los dientes muy buenos;  las orejas ni chicas ni grandes..", según su confesor Francisco de Ribera.

Oposición. Fue su padre uno de los mayores opositores a la vocación de Teresa. No quería que fuera monja y trató incluso de sacarla definitivamente del convento cuando cayó enferma.

Primera. Nombrada doctora de la Iglesia Universal por Pablo VI en 1970, ella fue la primera mujer de las tres actuales doctoras de la Iglesia. Las otras son Santa Catalina de Siena y Santa Teresita del Niño Jesús.

Quinientos. Son los años que se cumplen el 28 de marzo de su nacimiento en Ávila y numerosos los actos que lo conmemoran. Además de las Edades del Hombre, la obra Teresa Miserere, el Congreso Mundial Teresiano que estudiará su legado, la exposición en la Biblioteca Nacional…

Rebelde. Desde muy joven su espíritu rebelde la llevó a saltarse todas las normas y prohibiciones que fuera menester para lograr sus fines, sobre todo la reforma que finalmente logró. Fue incluso capaz de apelar a Felipe II para librar de la Inquisición a San Juan de la Cruz. Santa. Canonizada en 1622, fue 'proclamada' por Franco, para su desgracia, santa de la Raza... Incluso tuvo Franco en su poder una de las manos de Teresa. Teresa. Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada era su nombre, aunque generalmente usó el apellido de su madre: Teresa de Ahumada. Cuando empezó a llevar a cabo la reforma cambió su nombre por Teresa de Jesús. 

Unión. Se declaraba y así lo creía, y no en sentido metafórico, "esposa de Jesús", una unión de la que nadie pudo convencerla, y lo intentaron, imposible al menos en la manera en que ella creía.

Zozobra.  Fueron muchas las zozobras espirituales de la santa de Ávila, pero hubo tres que se convirtieron en su rumbo y en su logro y que supuesieron la reforma: pobreza, castidad y clausura. Las monjas de su orden, las Descalzas, debían olvidarse de los linajes y las clases, vivir con menos de lo necesario (iban con sandalias hasta en invierno), en clausura y castidad. 

 

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