Desayunos celestiales en el contexto electoral …ante un Perú diverso y lleno de injusticias

Eliana Cano
Católicas por el Derecho a Decidir – Perú

¿Nos dice algo el panorama de las recientes encuestas en este tiempo electoral? Definitivamente sí, y es quién puede ser la o el próximo presidente- “servidor/a de turno” - en el país. Sin embargo, más allá de la punta del iceberg o de lo aparentemente visible, comprobamos con preocupación cómo algunas y algunos políticos –lamentablemente la mayoría- no se ubican en su rol público y evidencian, mediante su discurso y acciones, poca voluntad y tenue claridad respecto a lo que significa e implica un Estado laico en un país que apuesta por los valores de la democracia; y en el que urge acortar brechas, inequidades e injusticias históricas. Escenarios de obligaciones y deberes para quienes están en y/o aspiran a la función pública.

Todos y todas anhelamos y respetamos la vida digna, todos y todas tenemos nuestro sistema de valores y desde allí pensamos y asumimos el mundo. Las creencias religiosas y la fe son muy respetables, nos conforman, y si bien se construyen en lo social/cultural, pertenecen a nuestro sistema íntimo y privado. Por lo tanto, no deberían interferir en el accionar de quienes decidieron hacer carrera política–pública y menos de quienes aspiran a ser representantes del Estado. Aunque el cardenal Juan Luis Cipriani, miembro de la jerarquía de la Iglesia católica por mandato del Vaticano, realice sus acostumbradas, “naturalizadas” y no cuestionadas acciones de lobby e injerencia, promoviendo encuentros –en este caso- con las y los candidatos presidenciales. Ellos y ellas no deberían perder la brújula y pensar políticamente en todos aquellos y aquellas peruanas que no necesariamente son católicas/os y que primero son ciudadanas/os. Sumado a eso, también deben considerar que existen católicos y católicas -de fe, razón y ética- que no están de acuerdo con algunos mandatos del Vaticano pues no reflejan misericordia y compasión ante las complejas y múltiples realidades de las personas en el mundo actual.

La doble cara de la jerarquía de la Iglesia católica

Indudablemente, la jerarquía de la Iglesia católica hace uso y abuso de su poder para injerir en la vida política del país. Por ejemplo, ¿sabía usted que el Vaticano siempre ha sido un actor político y que mantiene acuerdos bilaterales con la mayoría de los países, envía delegaciones a las principales reuniones internacionales y tiene status privilegiado de observador permanente en las Naciones Unidas?, entre otras actividades que muestran su carácter dual entre Estado e institución religiosa. En esa línea, ¿por qué el cardenal Cipriani y su jerarquía no explicitan este mandato abiertamente y más aún ante la feligresía?, ¿Por qué convoca desde su despacho a las y los candidatos en este tiempo electoral utilizando su status? Obviamente para asegurar su rol político y defender la centralidad de lo religioso –lamentablemente desde una actitud fóbica y controlista- en temas como sexualidad, reproducción, familia, orientación sexual, es decir, derechos sexuales y derechos reproductivos que se están dando en la mayoría de las democracias contemporáneas.

Las manifestaciones públicas en defensa de la familia, las presiones a los gobernantes para evitar la sanción de derechos sexuales y reproductivos, el dictado de instrucciones sobre el posicionamiento que deben tener las y los legisladores católicos frente a estos derechos, el llamado a la ciudadanía a la desobediencia civil, son algunos ejemplos de la obsesión del Vaticano sobre la sexualidad. No es cierto entonces que estén replegados al mundo de lo privado y que no les interese lidiar con  la modernidad, sus intereses y cambios. Tienen, por el contrario, una agenda organizada y sistemática para mantener el control entre la religión y la política.

Un buen católico/a se informa

Por último, siendo el tema del aborto el caballito de batalla para polarizar su debate, no se debe paralizar decisiones de política pública y confrontar al electorado en posturas erróneas de “a favor o en contra”. Además de intimidar y amenazar a la feligresía católica con la excomunión. Es importante dar a conocer a la población en general y -de manera especial a los y las católicas- que desde la normatividad interna de la Iglesia Católica, denominado Código del Derecho Canónico (Canon 1323), se señalan algunas situaciones por las que no se puede excomulgar a las mujeres que abortan, estas son: 1) cuando una mujer es menor de 16 años, 2) cuando actuó presionada por miedo, 3) cuando actuó por evitar un grave daño, 4) cuando ignoraba que infringía una ley, 5) cuando actuó en legítima defensa, 6) si actuó por violencia o de manera accidental y 7) cuando la mujer carecía de razón o sufría alguna deficiencia mental. Si desde las leyes internas de la Iglesia católica se plantean motivos a considerar, ¿por qué los jerarcas de la iglesia insisten en intimidar y juzgar sin misericordia?  Animamos a las y los legisladores, a las y los operadores de salud, a las y los líderes de opinión y medios de comunicación, así como a las y los candidatos presidenciales -sean o no católicos- que profundicen sobre esto y ejerzan sus funciones de acuerdo a criterios profesionales, programáticos, técnicos y no se dejen intimidar ni presionar al respecto.

A solo tres semanas de la siguiente elección, recordamos a las y  los candidatos de todos los ámbitos y lugares del país que un buen político respeta, incluye y no discrimina. El Perú espera y los ciudadanos y ciudadanas también. Por el derecho a decidir con  libertad de conciencia.

Lima, 21 de marzo de 2011.